EL 8-M Y LA IGLESIA: "SUGIERO HACER HUELGA GENERAL DE MUJERES CREYENTES, EN LA IGLESIA CATÓLICA"
Mª del Carmen Navarro García
Tras el 8 de Marzo, aquí está mi pequeña reflexión sobre Ser Mujer en el seno de la Santa Madre Iglesia (por cierto, es madre y no padre)
Caer en la cuenta de que dos mil años después de la desaparición de Jesús de esta tierra nuestra, la Jerarquía Eclesiástica siga teniendo poca consideración a la condición de “persona” de la mujer, es, cuando menos, alarmante. Que la Iglesia Institución esté prescindiendo de más de la mitad de la humanidad en los órganos de decisión o como soldado raso, parece un derroche, y un menosprecio incomprensible e intolerable en el siglo XXI.
Nunca he pertenecido a ningún movimiento feminista. Y no será porque no he vivido en primera persona actitudes machistas. Pero supe afrontar esas actitudes y me defendí de ellas, sobre todo en el mundo laboral, porque en el eclesiástico, ni se me ocurrió pensarlo, de lo asumido que tenía mi condición subordinada al varón consagrado. Al escribir esto me percato que durante mi vida, “he tenido que defender mi condición de mujer” ¿Hay algún varón que haya tenido que defender su condición de idem?
De niña, recuerdo que una religiosa del colegio donde estudié decía sin ningún pudor que las mujeres no podían ser curas, porque ¡no sabríamos guardar el secreto de confesión! ¡Qué alto concepto tenía esta señora de lo que es ser mujer! Lástima que no le pregunté a la susodicha religiosa si tampoco sabríamos Casar, Bautizar, Dar la Extremaunción, Consagrar…y realizar las obras de misericordia, que fue lo que en verdad se dedicó Jesús durante su vida.
La Iglesia Institución ha ido cambiando y modernizándose en algunos aspectos, aunque haya sido a trancas y barrancas, siempre con muchísimo retraso, es verdad. Hasta mi padre, persona antigua y conservadora donde las hubiera, lo decía suspirando y mirando al cielo: ¡Qué atraso lleva la Iglesia!
Pero, ¿Cómo es posible que no se nos considere superiores al varón, o al menos iguales, aunque sólo sea como producto del afán de supervivencia que hemos tenido que desarrollar a lo largo de los siglos? Porque ¿qué decir de nuestra intuición, de nuestro sexto sentido, de nuestra capacidad para amar, de nuestro sentido común, del de la responsabilidad, de la capacidad de aguante, de la bondad…? ¿Y de su espiritualidad y misticismo?
Yo no lo veré ya, pero el mundo que viene es un mundo de prevalencia de la mujer, con todo derecho. Porque desde que la humanidad existe, el que ha ostentado el poder ha sido el varón. Hubo algunos matriarcados, pero ¿dónde están? ¿Cuál es o fue su influencia? Estoy convencida que el día que las mujeres sean las que dirijan a la humanidad, y sean ellas mismas, no pretendiendo ser hombres ni actuar como hombres, ese día habrá paz en la Tierra, y se resolverán los conflictos con diálogo, no con bombas. Y no se inventarán conflictos, como los que proliferan en el mundo, como producto del dominio del dinero como valor supremo.
Como conclusión de lo que aquí expongo, y siguiendo con la Iglesia Institución y su cerrazón a claudicar en lo referido a la condición de la “mujer persona humana”, sería ocasión para recordar la famosa comedia de Aristófanes, Lisístrata, y adaptarla a la situación que nos ocupa. Así pues, sugiero hacer Huelga General de Mujeres creyentes, en la Iglesia Católica: No asistir al Templo, ni a ninguna celebración litúrgica, por ejemplo, el segundo domingo de cada mes, para hacer notar de forma elocuente quienes mantienen esa Iglesia. (Al fin y al cabo, seguiríamos estando en el Templo: cada uno de nosotros somos Templo del Espíritu).
La huelga podría hacerse por barrios, por ciudades, países, etc. Hasta que la Jerarquía reconozca y valore a la mujer en toda su dignidad e igualdad con el varón para ejercer toda la actividad eclesiástica, en todas sus dignidades.
Es solo una idea. Pero se cumpliría así, una vez más, el que a lo largo de la Historia, la mujer siempre ha tenido que luchar por ocupar el puesto que le corresponde en la sociedad.
Y con esta actitud trato de honrar a tantas santas y sabias mujeres que nos precedieron, como Margarita Porete, las Beguinas y un largo etcétera y que fueron ninguneadas por la Jerarquía Eclesiástica de su tiempo, cuando no fueron quemadas en la hoguera, calificadas de brujas, proscritas y silenciadas.
Mª del Carmen Navarro García
12.03.2021 Religión Digital