SÁBADO SANTO
Miguel Ángel MesaA través de esta llama
transparente de esperanza,
observo vuestros
rostros encendidos.
Contemplo más allá
de los movimientos confusos
de los cuerpos,
la alegría de la unidad
al compás del fuego.
La cera líquida rebosa
y cae lentamente
hasta quemar por un segundo
mis dedos.
¿Abrasará con la suavidad
del amor mi corazón,
ese calor compartido
de mi comunidad?
Nos pasamos en silencio
el testigo, el deseo,
la certeza, la necesidad
de un nuevo mundo,
fraterno.
Nos ungimos con el agua
que nos purifica
y nos sumerge en la muerte
al egoísmo.
El agua no apaga el fuego
sino que renueva el ardor
por transmitir la ternura
de la brisa que nos envuelve.
Fluye suavemente y aumenta la fe
de mis hermanas y hermanos
que reciben sinceramente
la vida en Jesús, que es ya,
vida eterna.
El Espíritu no habita
en una tumba vacía.
Se acerca el día,
esta es la hora...
¿reconoceremos a Jesús cuando
nos llame por nuestro nombre
y nos invite a conocer al Padre?