LA PELÍCULA “SILENCIO” DE SCORSESE
Víctor Daniel BlancoHe ido a ver la película Silencio de Scorsese, en primer lugar por tratar del tema de los jesuitas en Japón, lugar donde estuve en contacto con ellos, ya hace tiempo, y en segundo por tema de la película y el renombre de su director.
Es una película histórica, basada en unos hechos reales, con un trasunto sociológico político y religioso importante.
Hoy en Japón hay alrededor de medio millón de católicos y los jesuitas cuentan allí, fieles a su vocación de educación élites, con la Universidad de Sofia en Tokio una de las tres mejores privadas del país.
Los acontecimientos narrados en la película, ocurren a mediados del siglo XVII en un periodo de cierre de fronteras de Japón y persecución a los cristianos cuya religión había sido predicada por San Francisco Javier anteriormente y había conseguido una notoria expansión. El conflicto surge al considerar las autoridades políticas y feudales, debido a los conflictos armados suscitados, que una religión como la cristiana podía ser un peligro, por estar sujetos sus creyentes a la obediencia y veneración de una persona diferente al emperador de Japón, su Dios en la tierra, para los japoneses.
En la película se muestra, el rigor de la persecución, el respeto y consideración por los sacerdotes cristianos de los nativos creyentes, su riesgo y supervivencia en la clandestinidad y la lucha contra ellos del estatus político, con su Gran Inquisidor al frente, para tratar de que apostatasen de sus creencias tanto los fieles como los sacerdotes jesuitas.
La película se sumerge en la problemática de la fe, las creencias y la apostasía, en conexión con la humanidad o falta de humanidad en su tratamiento tanto por parte del Gran Inquisidor, en nombre de la integridad de su nación, como por parte de los jesuitas en nombre de sus creencias y de la integridad física de sus seguidores y de ellos mismos.
El guión va venciendo la simplicidad de los primeros momentos que puede hacer que algunas personas se vayan de la película, como pude observar en mi sesión, para avanzar luego en un crescendo continuado hasta una escena final sorprendente digna de la maestría de su director.
Al hilo de la película quedan latentes algunas preguntas muy de actualidad, conforme a la situación sociopolítica y religiosa internacional que estamos viviendo:
¿Se puede o se debe matar a alguien por sus creencias religiosas?
¿Se puede o se debe dejar morir a alguien por sus creencias religiosas pudiendo salvarles renunciando a las mías?
¿Se puede o se debe dejar matar uno por sus creencias religiosas?
¿Es la vida, hoy, el máximo valor, tanto la propia como la de los demás y la del entorno que nos rodea, o lo son las creencias?
¿Se puede o se debe permitir que se propaguen creencias que puedan dar pie a que se atente contra la vida propia o la de los demás?
Japón tuvo que esperar al final de la segunda guerra mundial 1945, para que hicieran abdicar a su emperador de su divinidad, durante la misma, millares de japoneses se mataron en su nombre.
Víctor Daniel Blanco Rodríguez